Las mejores agencias de viajes te llevan a Oaxaca

Oaxaca es uno de los mejores destinos de México, por ello cualquiera de las mejores agencias de viajes la tiene dentro de sus planes. Busca las mejores ofertas y conoce en propia piel la riqueza de esta bella porción del país.

Las mejores agencias de viajes

La ciudad de Oaxaca, localizada en el valle con el mismo nombre, es uno de esos destinos que cualquier viajero siempre tiene en su agenda. El viaje a este sitio lo incluye todo: color en su artesanía, historia en su arquitectura, sabor en su comida y vida en sus habitantes.

La ciudad esmeralda.

Llamada así por su cantera de color verdoso, Oaxaca llena la vista y el alma en cuestión de pocos minutos. El Zócalo de la ciudad es un breve resumen de todo lo que significa el estado en su totalidad. Decenas de artesanos ofrecen elaboradas piezas que realizan en los poblados que se ubican en los valles vecinos; detrás de las piezas artesanales y de sus creadores, existen edificios históricos que han entablado con la historia fuertes lazos y junto a estos, se encuentran los portales, sitio donde se tiene que iniciar el viaje, no importa la hora ni la región del mundo desde donde se inició la travesía a esta ciudad, ya que en ellos, con la vista dirigida a la plaza, con los oídos escuchando todo el alboroto de la misma y en la mesa, esperándonos algún platillo típico de la región, la mente comienza a imaginar aún más de lo que ve, inspirada por el color oaxaqueño, no sólo palpable con la vista, sino con los cuatro sentidos restantes.

Al pie de la Catedral, un imponente edificio que ha sido destruido por diferentes sismos desde el año de su creación, 1535, se puede comenzar el gran viaje por Oaxaca. A un costado de él, comienza la calle Álcala, un ameno andador turístico que une al Zócalo con otra magnifica construcción, el templo y el ex convento de San Francisco. En el camino nadie se puede cansar, excepto aquellos que no valoran lo que tienen frente a sí: muchas tiendas de artesanías, diversas galerías de arte, librerías y restaurantes para saborear la comida y la vida del andador a cualquier hora, hacen de este andador el principal atractivo para los viajeros.

A lo que habrá que dedicarle un día entero es al Convento de San Francisco. Después de cien años de construcción, a partir de 1570, se terminó en más de cuatro hectáreas esta majestuosa obra que hoy en día alberga en su templo uno de los interiores churriguerescos más perfectos del país, y en las antiguas celdas del convento, las salas del Museo Regional, quizás entre los más importantes de todos los que existen en México. En los jardines, por si no fuera suficientemente larga la visita al Museo, hay un interesante jardín botánico con ejemplos de toda la región oaxaqueña.

El centro de la ciudad, declarado en 1987 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está trazado de forma rectangular, lo que hace fácil recorrerlo por todos lados, pero la cosa se complica por la enorme cantidad de sitios que pueden ser visitados. Por ejemplo, la lista es larga en edificios religiosos, donde sobresalen los dos ya mencionados, el Templo de la Preciosa Sangre de Cristo, Templo y ex convento de San Agustín y el de San José, y la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad, con una fachada tallada en cantera.

Cuando los días para conocer la ciudad se comienzan a agotar, entonces sólo falta visitar las decenas de galerías, museos, y centros culturales que inundan el centro. En la antigua casa de La Villaraza, se exponen 800 piezas de culturas prehispánicas, en lo que constituye el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo. En la Casa de Cortés, que no fue de él, se ubica el Museo de Arte Contemporáneo (MACO), y en una casona del siglo XVII, se encuentra el Instituto de Artes Gráficas del Estado de Oaxaca, fundado por el artista Francisco Toledo, y habitado por cientos de obras de artistas de distintas regiones del mundo. La colección contempla arte clásico y contemporáneo, desde pintores regionales hasta nombres como los de Goya, Dalí o Henry Moore.

Para descansar del sol y de las largas caminatas por museos, iglesias y calles, lo mejor es albergarse en los jardines del Zócalo, sombreados por enormes árboles, o en la Alameda de León, construido en lo que iba a ser el palacio municipal en 1576, convertido más tarde en mercado de alfareros hasta realizarse en él, una réplica de la Alameda de la ciudad de México.

La lista de sitios recomendables puede continuar hasta aún después de que los pies estén completamente agotados. En cuanto arquitectura civil se puede conocer el Palacio de Gobierno, el Federal, el Teatro Macedonio Alcalá al mejor estilo rococó de la Europa del siglo XIX, la Escuela de Leyes o el pequeño acueducto y falta aún por descubrir todo lo demás: la gastronomía, las artesanías, los sitios naturales y la vida de los poblados que viven en los valles adyacentes, asunto que ser resolverá ¡planeando un nuevo viaje!