Las agencias de viajes te llevan al lejano oeste

Las agencias de viajes son la puerta perfecta para iniciar un gran recorrido por el lejano oeste: debe recorrerse por carretera, descubriendo territorios que aún preservan una alta dosis de aquellos westerns de la gran pantalla.

Las carreteras recorren extensos territorios donde sólo habita el desierto. De vez en cuando, se cruza una gasolinera y rara vez se ve a alguien caminando en el paisaje. Dentro del auto, se escucha la misma música una y otra vez, mientras el velocímetro acumula cientos de kilómetros a través del territorio del suroeste de Estados Unidos.

El viaje inicia en Flagstaff, una ciudad que nació siendo tarjeta postal. Todo es perfecto ahí y las montañas nevadas que sirven de fondo lo confirman. Lo único extraño es que se parta de una ciudad de montaña para entrar al desierto, pero es lo más práctico, ya que la carretera 180 conecta a Flagstaff con el primer destino del desierto: el Gran Cañón del Colorado.

Gran Cañón, Arizona

Aquí también se vive dentro de una tarjeta postal, visitada por todos aunque sea a través de cientos de fotografías; pero hay que estar ahí para entender lo que es grandioso. De entre cientos de turistas, aún se pueden observar, desde los miradores, los paisajes más profundos jamás vistos. Si la visita se hace en verano, lo mejor es irse al lado norte del Cañón, donde abundan los mejores paisajes y la escasez de turistas.

Monument Valley, UTA y Arizona

La tierra aquí es roja y las formas de las montañas cuentan con las formas más caprichosas que ellas mismas puedan optar. Muchos comerciales y películas del oeste se han realizado en esta tierra de los Navajos, por lo que no es extraño que uno pueda conocer hasta las esquinas más perdidas de este rincón de desierto.

Valley of the Gods, Utah

En el camino, después de dejar atrás Monument Valley, llama la atención una serie de montañas que adornan de forma diferente el paisaje. Para los curiosos, existe un circuito que permite adentrarse en este valle. Es muy común no cruzarse con ningún otro vehículo en las tres horas que dura el viaje, pero fácilmente se encuentra uno con tierras de nada.

Canyonlands, Utah

Recorriendo la carretera 191, se llega a este Parque Nacional, uno de los más grandes de Estados Unidos. Es un sitio poco conocido, lo que permite convivir a solas con las extensiones infinitas. Si las caminatas no bastan para dialogar con esta tierra, se pueden realizar viajes en jeep, a caballo o escalar roca.

Arches National Park, Utah

Dos mil arcos de piedra viven en este mundo donde se inspiró la vieja historia del Correcaminos y el Coyote que jamás se da por perdido. Muchos de los arcos pueden ser vistos desde la carretera, pero existen otros que piden que se haga un esfuerzo de caminar un par de horas para conocerlos, como es el caso de Delicated Arch, el más famoso de este Parque Nacional.

Death Valley, California

Aunque queda lejos de los Parques Nacionales antes mencionados, éste es un sitio al que hay que ir para conocer de cerca un territorio desértico extremo. En verano, las temperaturas prohíben el acceso, pero otoño y primavera son ideales para recorrer extensiones extremas con los paisajes menos ocurrentes. Existen zonas dominadas por dunas, y otras por sal, y unas más que se encuentran por debajo del nivel del mar.