Visita el Lago Atitlán en Guatemala

El Lago Atitlán en Guatemala es un destino mágico en el centro del continente americano que sorprende por su belleza y exotismo.

El Lago de Atitlán

Es por mucho uno de los más bellos del continente porque regala postales verdaderamente majestuosas. Sus horizontes están poblados por los espectaculares volcanes de Atitlán, San Lucas Tolimán y San Pedro, por aguas de “siete colores”, y por pequeños pueblos a la orilla, como los de San Pedro la Laguna, Santa Catarina, San Antonio Palopó, Santiago de Atitlán o Panajachel.

Desde la ciudad de Guatemala se necesita un poco más de dos horas por carretera para llegar a la ciudad de Sololá, que es la cabecera del departamento del mismo nombre. Desde aquí ya las vistas del lago son majestuosas. Siguiendo el camino que desciende al cuerpo de agua, el primer pueblo que recibe al viajero es el colorido y turístico Panajachel.

El pueblo de Panajachel

El pueblo ofrece las mejores postales del lago y su colorido y vida autóctona lo hacen entrañable y bello. Sus acentos coloniales son exquisitos y, sin duda, el Monasterio de Panajachel, el edificio más antiguo (data del siglo XVI), es el que más llama la atención.

Los mercados de artesanías son espectaculares, y en la calle de Santander se yerguen decenas de agradables tiendas y comercios donde se pueden encontrar algunos de los textiles y telares más atractivos de todo el país. Igualmente descubrirás la colorida ropa autóctona, joyería, pinturas, y juguetes maravillosos.

La casa Cakchiquel, en la calle 14 de Febrero, es de los edificios más emblemáticos del pequeño pueblo y fue uno de los primeros hoteles en el lago. Se cuenta que insignes viajeros como Ernesto el Che Guevara e Ingrid Bergman pasaron en este paraíso largas temporadas de descanso. Hoy el lugar ha sido restaurado y alberga una tienda de comercio justo y una galería con interesantes exposiciones.

Desde el embarcadero salen barcas privadas y ferries hacia los pueblos vecinos que son parte integral del bello escenario lacustre. Lugares como Santiago Atitlán -que por cierto es magnífico para comprar artesanías- y San Pedro la Laguna conservan prácticamente intactas sus tradiciones y costumbres milenarias.

Muchas de las comunidades de la zona no se “asimilaron” en tiempos de la Colonia y por eso hoy pasearse por estos lugares legendarios es como regresar al pasado, a ese mundo indígena previo a la conquista que damos por sentado que ha desaparecido.

En Panajachel y los pueblos vecinos a orillas del Lago Atitlán el tiempo se detuvo, y se conservan los dialectos mayas. El encuentro con los indígenas es más que cordial y amistoso. Sin duda, la experiencia deja un gran aprendizaje y es un disfrute por donde se le vea.

Más actividades a orillas del lago

En los alrededores del lago existen muchas alternativas de diversión y actividades de aventura. Desde el embarcadero de Panajachel podrás acceder a prácticamente todos los pueblos que están a la orilla de la laguna.

Por ejemplo, en el poblado de Santa Cruz La Laguna se pueden contratar los servicios para practicar buceo y la experiencia es por demás fascinante. Podrás encontrarte con pozas y áreas con agua caliente derivadas de la actividad volcánica permanente de la zona. La fauna y la flora acuáticas son diversas y por lo tanto la aventura es imperdible.

En Panajachel también se pueden alquilar kayaks con guías para hacer travesías nocturnas por las aguas cálidas del lago, que son paseos soberbios. Los periplos al amanecer tampoco tienen desperdicio y existen lugares que alquilan bicicletas, que son un medio ideal para conocer los alrededores del lago por tierra. Las caminatas y escaladas por los volcanes son también actividades muy seductoras.

En la zona, la Reserva Natural Atitlán es de visita obligada porque es una antigua finca de café habilitada como tal que tiene instalaciones e infraestructura excepcionales. El lugar es un fabuloso santuario de mariposas, pero también se pueden observar monos, lagartos, tejones y aves de todo plumaje.

Conforme se avanza por los senderos bien señalizados se van descubriendo lugares como la Casa Verde, que es una bella casona y es la más antigua de la región, y continuando por puentes colgantes se descubren hermosas cascadas y pequeñas playas solitarias. Más adelante, un antiguo molino de piedra anuncia la llegada a las ocho tirolesas con las que cuenta la reserva, desde las cuales se tienen las mejores vistas del imponente Lago de Atitlán.

En fin, la región del Lago de Atitlán es un verdadero portento de la naturaleza. La belleza de sus volcanes y horizontes con el valor agregado de la riqueza de sus etnias indígenas te transportarán a un mundo que pensabas ya desaparecido. Guatemala tiene otras bellezas, pero esta zona del país es imperdible. Consulta con tu agencia de viajes PriceTravel los mejores hoteles de la región y anímate a esta aventura inolvidable. Puedes estar seguro de que el lugar superará por mucho tus expectativas. Muy buen viaje.