Playa del Carmen: El caos más divertido del mundo.

He visitado muchas veces Playa del Carmen, y  como desde la primera  vez que lo conocí, este lugar me sigue gustando.

Playa, como se le conoce, es desde que llegas un auténtico desastre, pero no uno malo, es como una de esas fiestas donde todo se sale de control y a todos les encanta, es una especie de anarquía divertidísima. Y como cada vez que regreso confirmo mi teoría,  mí última visita no fue una excepción.

El hotel Playa Palms en Playa del CarmenEste lugar mezcla en un solo lugar las playas más hermosas con una comuna hippie internacional que ofrece las marcas más hip y trendy del mundo,  repleto de restaurantes, bares, antros y un ambiente de paz, cientos de idiomas hablándose al mismo tiempo, y un verdadero relajo y una tolerancia  que en pocos lugares se ve.

Y es por eso que me atrevo a nombrarlo un pueblito  hippie-chic, porque decir que es nada más un caos, no le haría justicia.

 Hace un par de fines de semana regresé a este hermoso lugar acompañado de una amiga para tomar fotos al hotel Playa Palms, para la página de PriceTravel. Camino al hotel nos encontramos con un auténtico arcoíris humano, por todos lados ves gente hermosa de todos lados, algunos turistas y otros nuevos residentes, es fácil ver a una alemana paseando a su perro, o una pareja formada de un argentino y una mexicana comiendo en uno de  sus exóticos restaurantes un kebab, igualitos a los que hay en Europa. 

El hotel pintaba súper bien, a media cuadra de la quinta avenida, de hecho se parecía mucho al edificio de Melrose Place, pero con playa.

Esa noche salimos a dar una vuelta por la siempre alegre vida nocturna de Playa del Carmen, y después de deambular por más de cinco bares y antros, (incluyendo la barra libre del Coco Bongo) debo confesar que no recuerdo bien como estuvo toda la noche, y es que no es para menos, a cierta hora toda la zona turística de Playa del Carmen parece más un antro gigante con playa que un pueblito.

Lo que sí recuerdo y muy bien es que terminamos la noche a la mañana del domingo siguiente, en la playa del hotel, comiendo una deliciosa pizza de pepperoni y pimientos, justo antes de irnos a dormir, felices de haber sido la noche anterior parte del auténtico caos caribeño más divertido del mundo, el caos de Playa del Carmen.