La boda de tu mejor amigo

Hace poco se casó una amiga mía en Ciudad de México. Asistir a una boda siempre significa algo de caos, el vestido, los zapatos, el bolso… claro, este caos se intensifica si la ceremonia en cuestión sucede en otra ciudad.

Aunque siempre es una buena noticia el ser invitado a estas bodas fuera de la ciudad, el asistir implica un esfuerzo adicional importante. Si tus mejores amigos decidieron que su unión va a ser más romántica al decir “sí, acepto” con el sol poniéndose en la playa como fondo, no te queda otro remedio que que organizarte, empacar tus maletas y acompañarlos .

Lo primero que tienes que ver es dónde te vas a quedar. Haz números y toma en cuenta el costo de la transportación del hotel al lugar de la boda. Cuando unos amigos se casaron en Monterrey encontré un hotel lindísimo por un súper precio, pero me habría salido más barato quedarme en un lugar más caro, pero cerca de la iglesia, que lo que me costó transportarme, así que no olvides incluir eso en tu presupuesto.

Otro punto importantísimo es que lleves tu ropa lista por completo. Si vas a ir de smoking pruébate todo el traje en cuanto te lo entreguen en la agencia y asegúrate de que lo que estás llevando sea exactamente lo que rentaste. A veces los servicios de renta de ropa de etiqueta se confunden y darte cuenta dos horas antes de la ceremonia que la camisa que rentaste no es de tu talla es bastante molesto.

Si tu vestido o traje se arruga llévalo en tu equipaje de mano, asegúrate de que el hotel donde te vas a quedar tenga servicio de planchado, o por lo menos plancha en la habitación, y recuerda empacar todos los accesorios del atuendo. No hay nada más estresante que darte cuenta que la ropa interior que llevas no es compatible con tu vestido, o que no llevas un bolso para fiesta.

Como para cualquier tipo de viaje, el conocimiento previo es básico para planear lo que debes llevar. Investiga si el lugar de la fiesta es un salón o un jardín y si está en un lugar donde refresca en la noche. La última vez que viajé a Ciudad de México a una boda no se me ocurrió llevar algo grueso para taparme en la iglesia y me congelé durante toda la misa.
Si los novios pusieron mesa de regalos haz arreglos con la tienda para que se los entreguen a domicilio, no lo lleves contigo, pues es incómodo para ti irlo cargando, y para ellos tener que cuidarlo. Además, en la confusión, es común que los regalos entregados en el momento queden olvidados.

Por último, no olvides llevar contigo la invitación y el mapa con las indicaciones de cómo llegar a la iglesia o el lugar de la fiesta y, pase lo que pase, tómalo con filosofía. Ya estás ahí, así que mejor relájate y disfruta la fiesta.