¿Deberías ver a tu compañero de trabajo en pijamas?

El otro día hablaba con una amiga que me contó que en una oportunidad en que viajaba por negocios se encontró con la siguiente situación. Había dos hombres, mi amiga y dos habitaciones de hotel disponibles. Uno de los hombres prefería no compartir su habitación, por lo tanto pidió a mi amiga que compartiera una de las habitaciones con el otro hombre.

¿Es posible que sea menos penoso para una mujer compartir una habitación con un compañero del sexo masculino?  ¿Es mejor que la mujer se sienta totalmente incómoda teniendo que vestirse en un baño húmedo y caliente luego de su regaderazo para evitar mostrarse desnuda frente a un hombre con el que trabaja, que el que un hombre se sienta molesto por tener que compartir la habitación con otro del mismo sexo?

La realidad hoy en día es que muchas compañías de todos los tamaños e ingresos en los Estados Unidos tienen políticas requiriendo que los empleados del mismo sexo compartan la habitación en los viajes de negocios. Aparentemente en México las compañías son más comprensivas y deciden cubrir el costo para ofrecer habitaciones separadas  a los empleados. Sin embargo, una amiga trabaja para una compañía que requiere que las mujeres se alojen juntas en hoteles ¡pero no los hombres! ¿Acaso los jefes creen que las mujeres corren en toalla, tienen peleas con almohadas y se pintan las uñas de los pies entre ellas, convirtiendo un viaje de negocios en una fiesta de pijamas? Nos gusta la privacidad tanto como a nuestros compañeros cargados de testosterona. Y hay ciertas cosas que yo prefiero no saber acerca de la mujer que se sienta junto a mí en el trabajo.

¿Has tenido que compartir una habitación en un viaje de negocios alguna vez? ¿Cómo fue tu experiencia?