Reserva y viaja en enero del 2030

El fin de año se acerca, y con él comienza una nueva década llena de promesas para el mundo y para la industria de los viajes. Es curioso ver atrás y darnos cuenta de lo mucho que ha cambiado en todos los aspectos nuestro entorno, particularmente el turismo. Es a partir de esa inquietud que planteo cinco futuros posibles que podrían convertirse en realidad al momento de viajar a comienzos del año 2030.

Olvídate de las Junior suites. Las habitaciones en los hoteles del futuro serán más que lugares cómodos para dormir, serán verdaderos sitios multifuncionales. En veinte años es muy probable que no necesitemos llaves, porteros, ni largos procesos de registro al llegar al hotel. Con solamente reservar, al momento de entrar al hotel podremos usar nuestras huellas digitales para registrarnos, buscar nuestra habitación y entrar a ella. El toque humano será necesario únicamente por cortesía, probablemente un lujo. Una vez dentro, nuestros correos electrónicos y redes sociales se encenderán automáticamente en pantallas ultra ligeras, al mismo tiempo que el ambiente se llena de música y se ajusta a la temperatura de tu preferencia. Las camas ofrecerán más que menús de almohadas, en el futuro las camas del hotel más sencillo llevarán al usuario a un estado de relajación profunda con armonía entre cuerpo y mente a través de bio-tecnologías, que garantizan un estado de relajación profunda.

Más que jabones de recuerdo. El baño y el spa serán uno mismo. Sean tinas o regaderas los azulejos del baño serán antibacterianos, se amoldarán a la forma del cuerpo del huésped, y con solo un par de movimientos se convertirán en saunas purificantes y auténticos temascales personales. Además, tal como sucederá en todos los ámbitos, los baños serán cada vez más verdes y más sustentables, respetuosos con el medioambiente; por ejemplo, el agua del lavamanos y de la regadera se reutilizará y todas las amenidades serán biodegradables y orgánicas.

La laguna azul. Despídete de las albercas con cloro que lastiman tus ojos. En treinta años prácticamente todas las albercas serán reemplazadas por bioestanques, o estanques de natación natural, más parecidos a un lago natural que a una alberca azul tradicional, tratada con cloro y químicos. Estas albercas originarias de Alemania dejarán de ser un lujo para convertirse en una necesidad. Construidas con elementos naturales como madera y piedras naturales, serán auténticos ecosistemas con vida acuática en forma de plantas, flores, peces y animales, completamente saludables para el hombre.

Clase Ejecutiva vs clase turista. Los viajes de negocios disminuirán a medida que las tecnologías de red 3D mejoren. El turismo volverá a ser como era en sus inicios, los viajes serán por placer, para buscar nuevas aventuras, recargar las baterías, visitar a familiares y amigos, para conocer otras culturas y acercarnos como naciones.

Totalmente turísticos.  Las habitaciones de los hoteles se convertirán en escaparates donde los huéspedes podrán ver, conocer, probar y comprar los objetos incluidos en ellas. Hoy en día ya es una realidad en cadenas internacionales como Westin y Hyatt; pero está tendencia continuará a tal punto que salir de compras a un centro comercial sin salir del hotel dejará de ser un sueño, y quien sabe, tal vez de camino al cuarto las bolsas te las cargue un botones robot marca Google.

¿Tú cómo piensas que será viajar en enero del 2030?