Yo ♥ DF

Ciudad de México,  la capital de la República Mexicana y una de las áreas metropolitanas más grandes del mundo, es cariñosamente (y a veces no tanto) conocida como “El Defectuoso” y “Chilangolandia“.

La mayor parte de mi tiempo en este país he vivido en destinos de playa, donde he conocido a hordas de chilangos que han huido de la inseguridad, el smog y las multitudes en busca de una vida más tranquila. Yo soy de Chicago, y entiendo lo que es desear tranquilidad, pero nunca describiría a mi ciudad como sucia, sobrepoblada o insegura; por lo que no dejaba de preguntarme,  ¿será la Ciudad de México tan mala como algunos la pintan?

A pesar de todas las cosas negativas que he oído hablar de la ciudad, fui a visitarla con una amiga mexicana en un rápido viaje de fin de semana (la mejor parte del viaje fue un concierto de Alejandro Sanz en el Auditorio Nacional), no sin antes recibir cientos de consejos de todo el mundo aquí en la playa, advirtiéndonos sobre lo alertas que debíamos estar, y el considerable cuidado que debíamos tener.

La verdad me fui esperando ser asaltada. Al final sucedió lo contrario, una muy agradable sorpresa. Nos quedamos en un hotel barato pero muy bien ubicado, ¿para qué pagar por el lujo, cuando no íbamos a pasar mucho tiempo en la habitación?


Con nuestra “cara de turistas” salimos del hotel camino a la estación del metro más cercana, deteniéndonos en el camino a preguntar si estábamos yendo en la dirección correcta. Todo el mundo fue amable y atento y nadie trató de robarme la bolsa.

Paseamos dos días por todo el DF, recorriendo desde La Casa Azul de Frida Kahlo hasta el Auditorio Nacional para el concierto, los bares de Polanco, el Centro Histórico y el Recorrido Nocturno en el Turibus. También anduvimos de compras entre los vendedores ambulantes alrededor de la Catedral, observando a los zocaleros y comiendo algodón de azúcar recién hecho en un trompo de Chapultepec.

En tan sólo unos días quedé enamorada de la ciudad. Es limpia, fácil de recorrer, tiene excelente transporte público, áreas verdes, está llena de cultura y gente amable. De hecho ya estoy planeando hacer un viaje de regreso, para recorrer la ciudad en una de esas bicicletas que prestan de manera gratuita. Bien chicles.

Me doy cuenta de que en realidad nunca salí de las zonas turísticas o comerciales y que seguramente hay partes malas que no pienso visitar. Si tú vas al DF, ponte abusado, como lo harías en cualquier otra ciudad grande (Chicago incluido) y no te conviertas en un blanco fácil. Además no olvides tu identificación de nacional o estudiante ya que muchos museos ofrecen interesantes descuentos.

¿Y tú, amas al DF tanto como yo?