Boletos de autobús a Colima: encuentro con Comala

Si quieres conocer un Pueblo Mágico encantador, dirígete a comprar boletos de autobús a Colima, y muy cerca encontrarás “el Pueblo Blanco de América”: Comala.

El Pueblo de Pedro Páramo

Juan Rulfo escogió los callejones, los techos de teja colorada y las bellas fachadas blancas de Comala para su novela Pedro Páramo. El “Lugar donde hacen comales” fue la inspiración de Rulfo, y hoy, el pueblo detenta un halo místico por tener el nombre que el maestro escogió como escenario de su novela universal.

Comala es paso obligado para llegar al portentoso Volcán de Fuego que, por supuesto, es de vista obligada por las extraordinarias postales que regala y los senderos mágicos de encuentros sorprendentes. Cabe mencionar que, lejos de la Comala abandonada y derruida de Pedro Páramo, el pueblo es alegre y pintoresco, y de hecho, en el Jardín Central, sentirás la presencia de Rulfo que se encuentra sentado en una de sus bancas; la escultura en bronce en tamaño natural inmortaliza al novelista y recuerda sus continuas visitas cuando su tío era el cura del pueblo.

En los alrededores

Antes de llegar al Pueblo Mágico, conviene detenerse en la Hacienda de San Antonio, que se encuentra a sólo 22 kilómetros, en el camino que lleva al Volcán de Fuego. Desde tiempos inmemoriales, la hacienda fue un importante productor de café, y hoy, el hermoso edificio es un espléndido lugar para comer con los productos orgánicos de su producción. Desde aquí, es posible realizar la excursión al imponente volcán o la hermosa Laguna La María, donde se puede acampar o rentar una bella cabaña con vista idílica.

También, muy cerca, está la Laguna Carrizalillos, que es un espléndido lugar para remar, recorrer los bellos senderos y comer a la orilla del lago. Del mismo modo, a las afueras de Comala, es imprescindible la visita de la estupenda Hacienda de Nogueras, a sólo 2 kilómetros del pueblo. Ahí, el Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo es muy interesante y una visita obligada para adentrase un poco en los avatares históricos de la región y en la obra del maestro Rangel, pintor, diseñador, ilustrador y escenógrafo colimense que logró fama mundial. El museo también acoge una interesante colección de cerámica prehispánica de la región.

Ya en el Pueblo Mágico

Al entrar a Comala, conviene refrescarse con una de las bebidas más tradicionales de Colima: la tuba, que proviene por goteo de los recién cortados racimos de los cocoteros antes de que abran en flor, una delicia. En el Jardín Principal, la Parroquia de San Miguel Arcángel se lleva los reflectores; en el centro del jardín, un bello quiosco tiene una impronta presencia; y en los portales aledaños, están los famosos locales botaneros que son típicos de Comala.

Departir con los picones, que son enormes conchas acompañados con el espléndido café de esta zona cafetalera, o con los tradicionales ponches de nuez, café, y zarzamora, es una muy conveniente costumbre. Desde el jardín, conviene pasearse por los callejones aledaños de bellas casonas de anchos sillares y patios interiores, con la atmósfera de esos pueblos de montaña que tan bien describió Rulfo.

Perderse en Comala

Deambular sin rumbo fijo por el pueblo te permitirá conocer a sus personajes que, sentados en las bancas del centro, observan la noche con la parroquia iluminada. Acércarte a Don Comalón, de los más famosos y antiguos restaurantes botaneros, que sirve una maravillosa birria y barbacoa, por no hablar de sus tacos y demás platillos tradicionales; o bien, intenta probar en algún puesto callejero el tejuino local, elaborado, como en casi todo el país, con masa de maíz y piloncillo.

En Comala también podrás conocer a algunos artesanos en sus talleres que, por ejemplo, elaboran muebles y equipales con un estilo muy característico de la zona. Y, antes de dejar Comala, conviene darse una vueltecita al agradable pueblo de Suchitlán, a sólo 15 minutos, siempre con dirección al volcán. Aquí se elaboran interesantes artesanías en madera tallada, como las atractivas máscaras, y también, trabajos de cestería y algunos textiles. En los Portales de Suchitlán, es una saludable tradición el conejo tatemado que es una delicia, por supuesto, acompañado de una refrescante tuba.

En fin, con los autobuses que van a Guadalajara o a Colima, quedarás “a tiro de piedra” de la nostálgica y bucólica Comala, un pueblo mágico que tienes que conocer para sentirte un poco más cerca del México rural y de sus costumbres arraigadas y coloridas. Como Pedro Páramo, después de Comala, ya no volverás a ser el mismo. Muy buen viaje.