Consejos para tus viajes largos en autobús

Tus viajes largos en autobús pueden ser la ocasión de situaciones placenteras. Te encanta viajar y conocer, pero te estresa manejar largas horas. La opción a tu medida es el autobús. Pero un largo viaje puede intimidarte y ser poco atractivo. Suelen ser muchas horas en una misma posición, en un espacio reducido, casi sin movimiento y sometido a las decisiones del conductor sobre cuándo detenerse a estirar las piernas. Has escuchado que habitualmente es agotador y molesto.

Haz oídos sordos a todo lo negativo. No te pierdas de disfrutar de nuevos lugares y gratas experiencias por temor a pasar horas en el autobús. Aquí te brindaremos una serie de recomendaciones simples y positivas para que la experiencia se torne agradable y placentera.

Antes de salir

Asegúrate de llevar todo lo necesario contigo.

Elementos de higiene personal, una manta, una almohadilla inflable para no descuidar tu cuello, un antifaz para dormir, por si la luz del habitáculo no te lo permite, algún snack, y bebidas en envases plásticos, así no corres riesgos de que se rompan.

Viaja con ropa cómoda.

No tienes que vestirte para una gala; elige lo más confortable y que menos ajuste, con géneros livianos y preferentemente de algodón. Lo ideal sería optar por prendas que no se arruguen, así permaneces prolijo hasta el fin del viaje.

Un consejo que puede sonar ridículo.

Conserva tu higiene personal. Los malos olores también causan fastidio. Y si llevas alguna vianda, piensa en que no contenga alimentos con aromas fuertes. Tus compañeros lo agradecerán.

Entrenamiento psicológico

Relájate y ármate de paciencia.

No son sólo palabras. Haz ejercicios de respiración profunda y visualizaciones. Prepara tu mente para la calma y el dominio de ti mismo. Mirar el paisaje, el verde de las praderas y el azul del cielo, ayudan a la relajación.

Trabaja las relaciones personales.

Parece un curso de autoayuda, pero si pasarás horas con desconocidos, intenta que sea en armonía.

Mantén siempre una actitud positiva.

Puede que haya bebés con llanto fácil, señoras que gustan de la charla o dormilones que roncan. Los buenos modales atraen los buenos modales. No te trabes en discusiones con tus compañeros de autobús. Todo se tornará incómodo. No realices cosas que no te gustaría que te sucedan a ti. Por ejemplo, escuchar música demasiado fuerte, cantar, hablar por teléfono en voz alta o roncar. Si no puedes evitarlo, trata de conseguir esas banditas para colocarte en la nariz. El resto del pasaje no te odiará.

Entretenimiento en la mochila

Si viajas acompañado, la sensación de aburrimiento se reducirá a la mitad, y si llevas contigo juegos, casi ni te acordarás de que estás dentro del autobús. Naipes, juegos de mesa o dados serán de gran compañía. Si en cambio, estás solo en la travesía, puedes llevar juegos de ingenio, cuadernillos de sudoku o crucigramas para pasar el rato.

Asegúrate de llevar los pasatiempos que mejor van contigo. Empácalos en tu mochila o bolso de mano.

La obviedad es el teléfono móvil, pero recuerda cargarlo antes de subir.

Notebook, tablet, reproductor de música o radio, todos con sus auriculares y cargadores. Así podrás estar conectado y, por qué no, terminar algún trabajo que quedó pendiente.

Lleva lectura.

Y más de un libro, así puedes alternar entre dos historias o dos géneros, que irás intercambiando según tu humor y tus deseos para hacer más llevadero el momento.

Otra opción interesante: una libreta y un lápiz.

No sólo para las anotaciones de las partidas sino para animarte con algún dibujo, notas de viaje o pequeño diario de abordo.

Si gustas de las manualidades, ¿por qué no llevar un tejido o un bordado?

Escoge una labor que no sea demasiado voluminosa, ni que necesite de muchos elementos; un ganchillo y un hilado, un par de agujas y un ovillo de lana o un pequeño bastidor y unos hilos para bordar. Dejarás volar tu mente mientras haces las labores y el tiempo desaparecerá.

Ya ves, con todos los tips que te dimos, seguramente que llegaste a destino sin padecer el trayecto. Es hora de lanzarte a la aventura.