Islas para conocer en cruceros por el mar Caribe

Al planear viajes en cruceros por el mar Caribe, asegúrate de que el barco haga puerto en alguna de estas cinco islas consideradas entre las mejores: Bahamas, Bermuda, Jamaica, Santa Lucía y República Dominicana.

Ya lo cantaban en los años sesenta los Beach Boys: “Aruba, Jamaica, ooh I wanna take you / Bermuda, Bahama, come on pretty mama / Key Largo, Montego, baby why don’t we go”.

El paraíso tiene forma de isla: playas de arenas blancas, aguas turquesas y palmeras, y  sumado a llegar y conocerlas por mar, es ver como esa promesa en el horizonte va creciendo hasta hacer puerto.

Las Bahamas son más de 700 islas, islotes y cayos entre Cuba y la Florida, con una de las barreras de coral más grande del mundo. Muchos de estos islotes aparecen sólo en la bajamar. Justamente, algunos creen que el nombre Bahamas viene de bajamar. Desde el espacio sirven de referencia a los astronaunatas norteamericanos que las reconocen al igual que a la Gran Muralla China, anécdota que los bahameños están orgullosos de repetir a los visitantes. Dieciséis de estas islas se pueden visitar y los barcos suelen hacer puerto en Nasseau, capital del país. La isla Nueva Providencia cuenta con uno de los mayores parques acuáticos del mundo, el Atlantis Waterscape, de  16 hectáreas, y los amantes de las compras estarán de fiesta porque la isla es un gran “duty free shop”, o tienda libre de impuestos.

Muy cerca está el archipiélago británico de las Bermudas, 150 islas, donde a sus playas de postal se suma el atractivo cultural de tener una población heterogénea, mezcla de africanos, ingleses, portugueses y norteamericanos que se traducen en su música que va del calipso al reggae y su gastronomía que incluye el ron y el whisky, el picante y las salsas británicas. La isla de Saint George,  es el puerto natural de los cruceros y su casco antiguo y fortaleza, declarados Patrimonio de la Unesco, son una visita imperdible.

Jamaica es la tercera isla más grande del Caribe después de Cuba y República Dominicana, paraíso del “no problem”.  Es difícil decidir cuál es la mejor playa porque todas son una belleza, Negrill, Montego Bay, Ocho Ríos… pero no todo es mar y arena, también vale la pena conocer las cataratas del río Dunn y, para los fanáticos del reggae, está la tumba del mítico Bob Marley. La isla también fue un cruce de culturas entre la africana, la europea y la asiática lo cual dio por resultado una gastronomía con identidad propia. No dejes la isla sin comprar café, este es considerado como uno de los mejores del mundo.

Por otra parte, Santa Lucía es una isla que se destaca por sus montañas, su verdor y sus caídas de agua. Se destacan las Pitons Mountains en el sur de la isla, dos cerros gemelos, dos conos perfectos que caen sobre el mar a plomo y que según los lugareños son como los pitones de un toro. Entre ambos cerros, está Sugar Beach, una pequeña playa, la única de arena blanca que, si bien es parte de un hotel privado, recibe al visitante, sobre todo si va almorzar a su restaurante frente al mar. En el camino a las Pitons Mountains, se puede recorrer el pueblito de Canaries donde las playas son de arena volcánica.

Si bien, República Dominicana es una isla grande con más de un puerto, la mayoría de los cruceros suelen llegar a La Romana, uno de los destinos más visitados de la isla. Si en el pasado estaba en los mapas por haber sido el ingenio azucarero más grande de América, hoy lo hace por sus campos de golf incluidos en los circuitos profesionales que se suman a las playas las actividades acuáticas y los Altos de Chavón y la llamada Ciudad de los Artistas.

Si el barco queda anclado más de un día, conviene programar otras excursiones a Santo Domingo, la capital, Punta Cana, Samaná o Puerto Plata, cada una con su encanto y con el relax de que se habla español.