Deportes extremos: la Pororoca en Brasil

Si te gusta el surf y andas tras la ola más larga del mundo no busques más: surfea la Pororoca en Brasil, uno de los deportes extremos del Amazonas. Sí, aunque no lo creas, el surf más extremo no se practica en el mar, sino en la desembocadura del enorme río Amazonas.

Dos veces al año las mareas provocan que las aguas del océano entren en la desembocadura del río, donde está la ciudad de Belém, y formen una gigantesca ola que penetra casi 20 kilómetros a una velocidad de 30 kilómetros por hora.

Esta gigantesca ola, llamada Pororoca, provoca un gran estruendo y va arrasando a su paso la ribera con una mezcla de aguas dulce y salada. Justamente la palabra “pororoca” significa “gran estruendo” en el idioma tupí-guaraní de los indios originarios.

Surfistas de todo el mundo llegan para surfear esta gran ola que puede alcanzar los 5 metros de altura y se le considera la más larga del mundo. Cuando el río se estrecha toma más velocidad y, cuando se ensancha, da un poco más de respiro.

Cuando la experiencia no ayuda

Surfear la Pororoca no es cosa sencilla. Ninguna de las técnicas aprendidas para las olas del mar te servirán aquí.

En principio, para alcanzarla, no podrás estar cómodamente acostado sobre tu tabla esperando que llegue la ola, sino que deberás ser remolcado por una moto de agua o lancha a toda velocidad. Es decir, tú deberás correr la ola, más que esperarla.

Una vez sobre la ola, deberás soltar tu remolque y apelar a una gran destreza física y dominio mental. Imagina que no estás surfeando una bonita ola azul de espuma blanca sino un torbellino de agua de río marrón donde, a tu par, flotan troncos, ramas, piedras, lodo y, donde sabes, habitan yacarés, pirañas y anacondas.

En busca del récord

Los surfistas vienen a la bonita ciudad de Belém hacia finales de febrero y comienzos de marzo a esperarla. Es la época de finalización de las lluvias cuando la corriente descendiente del río choca con la pleamar proveniente del Atlántico.

Todos los surfistas aspiran a obtener el récord de tiempo sobre la ola. Hasta ahora, los locales parecen imbatibles. El primer récord lo logró, en 1999, Picuruta Salazar, un brasileño que logró montar la Pororoca por 12.5 kilómetros durante 37 minutos.

La hazaña de Salazar, que tenía 43 años al momento de hacerla, no pudo ser superada por nueve años.

Belém, Macapá, Monte Alegre

Son algunas de las ciudades ribereñas que se llenan de surfistas y turistas que vienen a ver el prodigio. También la isla Marajó y la capital del estado, Manaos, suelen recibir viajeros y organizar tours.

Si quieres desafiar la gran ola del Amazonas y te consideras un buen domador de olas, ¿por qué no pruebas suerte a ver si superas a Salazar?