Ballena gris: lo mejor del ecoturismo en Baja California

El avistamiento de la ballena gris es de las mejores actividades de ecoturismo en Baja California. A principios de año es el mejor momento.

En la región central de la península de Baja California, justo donde hacen frontera los dos estados que la componen, se encuentra una de las regiones más fascinantes de nuestro país, sobre todo para aquellos viajeros que disfrutan sus travesías en medio de una naturaleza bien conservada.

En este punto confluyen una gran cantidad de eventos naturales que cualquier viaje que se realice siempre queda corto. Las lagunas Ojo de Liebre y San Ignacio son dos santuarios importantes de la ballena gris donde, cada año, de diciembre a mediados de marzo, viajan miles de estos animales, desde las aguas del Mar Chukchi, en el círculo ártico, para tener aquí a sus crías y tratar de mantenerse a salvo de la extinción. Tierra adentro, los paisajes más agrestes que pueden existir se suceden uno detrás de otro, y guardan dentro de ellos pueblos mineros fantasmas, decenas de cuevas con pinturas rupestres y antiguas misiones, signo de que esta tierra, aún con su aspereza, ha sido hogar de muchas personas, desde hace varios cientos de años.

Para llegar a la laguna Ojo de Liebre, la más cercana al poblado de Guerrero Negro, en Baja California Sur –sitio ideal para hospedarse-, tendrás que cruzar primero un gran desierto de sal, el salar más grande del mundo. En la frontera de este mundo blanco y la laguna se toma la embarcación, siempre controlada por gente experta, y se emprende el viaje al centro del todo, hasta lograr el encuentro con las ballenas. Siempre serán ellas las que decidan cuándo contactar con contigo y de qué manera. Hay días que sólo quieren dar vueltas alrededor de los turistas y otros en los que es posible tocarlas, e incluso tener parte de ellas encima de uno. Un tip: les gustan los niños, así que escoje la embarcación que lleve niños abordo, porque será mas seguro que hagan contacto con ellos y entonces, tendrás al alcance de la mano estos seres de más de seis metros de largo. A lo largo del recorrido, se pueden observar decenas de especies de aves y lobos marinos. Para ver la mayor cantidad de ballenas, quizás el mejor mes sea febrero: las crías ya nacieron y tienen tamaño y seguridad suficientes para que sus madres les permitan acercarse a las embarcaciones, y aun no comienza el viaje de regreso al norte, lo que permite ver una gran cantidad de ballenas en toda la laguna.

La laguna de San Ignacio queda más retirada y, para llegar a ella, habrá que internarse en coche por el desierto durante un par de horas. En esa región habrá que acampar, ya que no hay mayores servicios, o bien, realizar el viaje de ida y vuelta el mismo día. Los tours que ofrecen servicios en esta laguna pueden dar ambas opciones. En esta parte del desierto, se puede visitar una reserva de berrendos, así que el viaje largo queda bien recompensado.

Tip: ¿cómo desplazarse?

Dentro de la ciudad no hay transporte público, excepto taxis. Para viajar a los distintos atractivos de la región, lo mejor es hacerlo dentro de un tour o en auto. No hay renta de autos, por lo que hay que hacerlo en Loreto o Ensenada y viajar en él hasta Guerrero Negro.