Admira a la mariposa monarca en México

Estamos en plena temporada para ver la mariposa monarca en México, pues enero y febrero son los mejores meses para observar a esta delicada especie que arriba a nuestros bosques para pasar el invierno. Curiosamente empiezan a llegar a principios de noviembre, alrededor de las fechas de la celebración del Día de Muertos, lo cual ha alimentado la creencia popular de que las mariposas son las almas de los difuntos que regresan a este mundo.


Estos insectos del orden de los lepidópteros, con su característico patrón de colores naranja y negro, realizan una de las mayores migraciones del planeta gracias a un fenómeno natural único. Las mariposas monarcas adultas viven de cuatro a cinco semanas, pero cuando se acerca el otoño, en Estados Unidos y Canadá nace una generación diferente, la cual vive hasta nueve meses. Esta generación es la de mariposas migratorias que recorren de 2,000 a 5,000 kilómetros hasta las montañas de Michoacán y el Estado de México, principalmente.


En México, las mariposas encuentran las condiciones ideales para reproducirse. Sé testigo de cómo se postran por millones sobre las ramas de pino y oyamel, las cuales en ocasiones se llegan a romper por el peso de todos los insectos que se juntan sobre una sola rama. Es un fantástico espectáculo ver cómo los bosques se tiñen de naranja. Además, conforme las temperaturas se tornan más cálidas, se pueden observar miles de mariposas revoloteando por los cielos en un juego frenético para aparearse, produciendo un sonido similar al de la lluvia con su aleteo. A principios de marzo, cuando las temperaturas se elevan, la actividad de las mariposas aumenta más y las colonias empiezan a desaparecer, pues emprenden el camino de regreso al norte buscando un clima más fresco.


El sitio de hibernación de este insecto ha sido nombrado Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esta especie de mariposa se encuentra dispersa en diversas zonas de Estados Unidos y Canadá en las temporadas más cálidas, pero en invierno numerosas colonias de todas partes se congregan en estos bosques que les proveen refugio y alimento.


La reserva se compone de varios santuarios, algunos de los cuales están abiertos al público. Visitar cualquiera de los santuarios en Michoacán o el Estado de México implica hacer un recorrido a pie o a caballo de mínimo 2 kilómetros, lo cual permite disfrutar del paisaje y el bosque. El cambio climático, la tala clandestina de los árboles en toda esta zona y las agresiones directas al bosque, ponen el peligro la migración de la mariposa monarca que tiene una importante función polinizadora en todo el continente americano.
Definitivamente es una actividad de ecoturismo que vale la pena disfrutar responsablemente ¿Haz admirado este espectáculo natural?

Fotos: PhotoGabriel y Mariposa Monarca Migración e Hibernación.