Cuatro hoteles ecológicos en México

Elegimos cuatro hoteles ecológicos en México que, por su carácter y estilo, son especiales para vivir distintas experiencias inolvidables.

Hotelito Desconocido, en Costalegre, Tomatlán, Jalisco: no admite niños y es ideal para las parejas que quieren desconectarse. A dos horas del aeropuerto de Puerto Vallarta este hotel ecológico, escondido entre palmeras y rodeado por 60 km de playa, lagunas y jardines, área protegida por la Unesco, un paraíso para 50 especies de, aves, animales terrestres y tortugas.

Cuenta con sólo 27 habitaciones levantadas sobre palafitos, todas distintas, algunas son redondas, otras rectangulares, pero todos con una vista única al estero o al mar, ambientadas con un tema distinto. El desayuno y la cena lo sirven en el restaurante Diablito que da al estero mientras que durante el día se puede comer en el Nopalito, sobre la playa. Toda la comida es orgánica, con un menú fresco que el chef Jorge Camacho varía todos los días, dependiendo de lo que se obtiene del huerto y del mar, aunque, el pescado zarandeado, las croquetas de camarón y el ceviche desconocido son las estrellas de la casa

Es perfecto para ir en pareja y refugiarse en el palafito, leer un libro en las hamacas sobre la alberca, montar a caballo en la playa, hacer kayak en el estero, disfrutar el spa y probar la talasoterapia, pedir margaritas de pepino y jugar con el futbolito y el billar.

Hacienda Temozón, en Temozón Sur, Yucatán: se trata de un edificio del siglo XVI que ha sido cuidadosamente restaurado y se ha rodeado de grandes jardines que se han convertido en uno de sus principales atractivos. También conserva una iglesia del siglo XVII que se mantiene original, casi en su totalidad. Las 28 habitaciones y suites están decoradas con elementos tradicionales, sin dejar de reflejar la opulencia del pasado de los hacendados en esta región.  Sus puertas son de roble tallado, los techos alcanzan casi seis metros de altura con vigas y barras expuestas, mientras que las paredes de piedra caliza, las camas de hierro macizo y las sábanas de suave manta tejida, hacen de las habitaciones un pequeño refugio para el descanso.

Su nombre en maya significa “Lugar del Remolino”, y por su ubicación recibe la constante corriente del viento. Aun así, todas sus instalaciones tienen aire acondicionado, por lo que el típico calor yucateco nunca será un problema. La cadena Luxury Collection sumó este hotel a un proyecto de turismo sustentable, junto con la Fundación Haciendas del Mundo Maya A.C. Este hotel se ha comprometido con la conservación de su entorno y la difusión de la cultura maya para combatir la pobreza en sus comunidades.

Hotel Verana, en Yalapa, Jalisco: está completamente aislado y rodeado de selva. Especialmente pensado para románticos y parejas de luna de miel, no admite niños. Para llegar hay que tomar un vuelo, un paseo en bote, luego en mula para llegar al acantilado donde descansan las “casitas de diseño rústico pero cuidado. Algunas de las habitaciones no tienen paredes y están completamente abiertas. Se puede realizar esnórquel, kayak, tomar clases de yoga, leer en su biblioteca, o tener una lectura de tarot. En Verana tratan de ahorrar energía donde sea posible, por lo que no hay televisión, y cuando se puede, se utilizan velas en lugar de luz eléctrica. Preparan una cocina auténticamente mexicana.

Hacienda Tres Ríos, en Playa del Carmen, Quintana Roo: construido en lo que era un parque ecológico, la Hacienda Tres Ríos fue diseñada para que tuviera el menor impacto posible en la naturaleza. Su mobiliario fue elaborado a partir de materiales de la región, incluyendo todos los ornamentos que se encuentran dentro del hotel. Además, posee sistemas de ahorro de energía y de reforestación, para que se conserven los manglares, la fauna y la flora de su alrededor.