Platinum Yucatán Princess: una Caricia para el Alma

El clima soleado y aún fresco de la Riviera Maya a principios de febrero, invitaba al descanso y a la relajación, y el lugar al que me dirigía era ideal para ello, el Platinum Yucatán Princess. Desde que me aproximé a su acceso fui experimentando la quietud y tranquilidad que sus inmaculadas instalaciones evocan. Su arquitectura minimalista y el uso tan creativo del agua para su ambientación me hicieron sentir una frescura muy agradable desde el primer momento.

Platinum Yucatán Princess

Mi check-in fue rapidísimo. Este hotel sólo para adultos tiene un lobby sumamente agradable, colorido, y con iluminación natural que lo convierte en un lugar que invita a quedarse. Pero también tenía mucho interés por conocer mi suite, por lo que tan pronto terminé mi refrescante bebida de bienvenida me dirigí allá con la ayuda de Sunday, el amistoso bell boy.

Lobby

 

El camino a mi habitación fue bastante corto y muy agradable. Me correspondió en el segundo piso y con una vista increíble de una de las zonas de piscina. La suite me impresionó por su gran tamaño y buena iluminación natural. De inmediato me dieron muchas ganas de usar el jacuzzi que se encuentra en su terraza, pero la verdad, lo primero que hice fue probar la cama king size, que se veía muy cómoda, y en realidad lo estaba.

Junior suite de lujo

 

Vista de una junior suite

Mi suite me dejó una muy grata impresión, y aunque no quería dejarla, me animé a conocer todo el complejo, pero principalmente su gimnasio, ya que acostumbro ejercitarme a diario. Me bastó tomar el elevador al piso de abajo y caminar unos cuantos metros para comenzar mi rutina con una buena carrera de 5 kilómetros, seguida por una no muy larga sesión de pesas. Para ese momento todavía no había recorrido las instalaciones del hotel, de las cuales había visto un poco desde el balcón, así que después de un baño reparador salí directamente a recorrerlas.

Piscina con bar

El hotel es muy grande, sin embargo es toda una experiencia para los sentidos recorrerlo palmo a palmo. Según entiendo sólo tiene dos años de haber sido construido, así que todo luce genial. Después de haber disfrutado una comida exquisita en el restaurante buffet, me dieron muchas ganas de continuar mi recorrido. Aproveché para disfrutar un coctel en el bar de la alberca, que tenía muy buen ambiente. Sin embargo, mi cometido en ese momento era alcanzar el mar Caribe, que me esperaba a pocos pasos. Sólo bastaba cruzar la zona protegida de manglares a través de un paso elevado de madera sumamente agradable que me fascinó. De ahí, pasé directamente a la hermosa playa con las aguas color turquesa que a todos sigue sorprendiéndonos.

Playa del hotel

Yo sé que este hotel es único por varias razones, pero dos de ellas son su Spa Maya y su Spa moderno. El Spa Maya brinda tratamientos basados en los antiguos conocimientos de esa gran cultura, con elementos que sólo pueden encontrarse en estas tierras, y que van desde sesiones cortas con limpias que usan esencias y hierbas exóticas, hasta la experiencia completa con masajes e hidroterapia en un ambiente único de estilo rústico.

Entrada al Spa Maya

La sesión de limpia es encabezada por un chamán de acuerdo con el elemento que a cada quien le corresponde por su naturaleza, ya sea tierra, aire, agua, o fuego, e incluso se realiza en un lugar específico del jardín en cada caso.

Ceremonias de purificación

Eli, mi anfitriona en el Spa Maya es sumamente amable, y me llevó a través de las encantadoras instalaciones. El área de masaje e hidroterapia me cautivó, ya que se encuentran albergadas en una palapa rústica rodeada de vegetación. Ahí se llevan a cabo los tratamientos más completos. Las tinas de hidroterapia realmente invitan a la relajación.

Bañeras de hidromasaje

 

La frescura y la tranquilidad que sentí al estar en el Spa Maya son realmente maravillosas, una mezcla de aromas, sonidos, y sensaciones corporales únicas. Al término de la sesión, hay una zona exterior de relajación extra que me agradó muchísimo, con camastros comodísimos amparados por la sombra de la tupida vegetación local.

Área de descanso del spa

En fin, el Spa Maya, es una experiencia fabulosa. Pero hay que recordar que este hotel tiene también la experiencia del Spa Princess, con instalaciones modernas y amplias, que por supuesto también visité, en una parte más privada del edificio principal, en la planta baja, y que también invita a la meditación y al descanso. Quedé impresionado con sus distintas áreas de tratamientos de belleza y relajación, así como la calidez del personal que me atendió.

 

Salón de belleza

Sala de meditación

En la planta alta de las instalaciones visité la zona de cubículos de masaje. Y bueno, pues me encantó el cubículo para parejas, que tiene también un jacuzzi privado.

Cabina de masaje para parejas

Y no pude negarme a tomar sesiones alternadas de vapor, jacuzzi de inmersión y sauna, que fue el procedimiento que me recomendaron los terapeutas del spa. Cabe señalar que desde el jacuzzi que se encuentra en la parte exterior, se tiene una vista increíble de la vegetación endémica del sitio.

Jacuzzi exterior

Por supuesto, aproveché para deleitarme con las refrescantes bebidas naturales que me estaban seduciendo desde que las vi cuando entré y que deben consumirse durante y después de una buena sesión como la que estaba disfrutando.

Bebidas saludables

Después de un relajante tour por los Spas que vuelven único a este magnífico hotel, me preparé para visitar el restaurante Thao, de especialidades orientales, aunque no sin antes hacer uso del bar que se encuentra en el vestíbulo del mismo, en el que me prepararon un coctel delicioso de tonalidades azules. El ambiente de este bar es único por su decoración.

Uno de los bares del hotel

Para esas alturas, después del Spa y del aperitivo, estaba preparado para probar las delicias del Thao, donde fui calurosamente recibido por el capitán, quien me condujo hasta la mesa de teppanyaki en donde disfrutaría de mi cena, misma que compartí con una familia de huéspedes canadienses, muy entusiastas por cierto.

Restaurante Thao

Ahí nos recibió el chef Rubiciel, que prepararía nuestra cena frente a nosotros, y que aprovechó para mostrarnos sus habilidades acrobáticas con sus utensilios de cocina. En tanto él comenzó la preparación del arroz frito y sus demás ingredientes, el mesero nos llevó un plato de exquisito sushi como entrada, el cual fue seguido por una rica ensalada, y después por una sopa muy sustanciosa.

Chef de la mesa de Teppanyaki

El chef nos dio a elegir entre res o pollo para nuestro platillo principal. Yo me decanté por res, y en un momento más ya nos estaba sirviendo el arroz frito y más tarde el plato principal, que incluía camarones y res. ¡Me encantó!

Platos en el restaurante Thao

El postre, ni qué decirlo, otra exquisitez más, elaborado a base de helado de vainilla y mermelada de fresa. Pero la noche todavía era joven y me deparaba más sorpresas. El espectáculo “Burlesque” presentado en el teatro del hotel  estaba por comenzar. Dicho recinto es sumamente cómodo, con capacidad para 400 espectadores, y fue llevado a cabo por artistas altamente profesionales, que dominan las artes del baile a voluntad. Fue magnífico. Por cierto, como huésped tuve el gusto de verlos actuar también en ciertas ocasiones en las actividades de la piscina. En mi caso fue durante la fiesta de espuma que se llevó a cabo el día siguiente.

Tantas buenas impresiones durante mi día me animaron a adentrarme en el centro nocturno del hotel, que se puso muy animado con canciones retro, que nos hicieron bailar a muchos a su ritmo. La noche es tan bella en la Riviera Maya, que invita a disfrutarla haciendo un último recorrido nocturno por el hotel, que con su bien diseñada iluminación hace las delicias de quienes apreciamos esas cosas.

Instalaciones inolvidables

En fin, mi experiencia en el Platinum Yucatán Princess fue única por su servicio, sus instalaciones y su exquisita gastronomía, toda una caricia para el alma.