Los más bellos lugares turísticos de Oaxaca

Los lugares turísticos de Oaxaca son tesoros históricos irremplazables. Tan pronto escuchó descripciones del Valle de Oaxaca, el conquistador Hernán Cortés lo incluyó en la lista de lugares que deseaba obtener como recompensa por sus servicios al rey. Mandó construir una casa en la que fuera la del mayordomo de Moctezuma y se adjudicó el templo Mexica y la plaza de enfrente, donde los indígenas convergían para entregar sus tributos e intercambiar mercancías, precisamente en el sitio donde hoy se encuentra el fabuloso Mercado Juárez.

Los más bellos lugares turísticos de Oaxaca

El Convento de Santo Domingo de Guzmán es uno de los tesoros históricos de Oaxaca

El trazo original de la ciudad es obra de un soldado, Alonso García Bravo, que diseñó, hacia 1529, los cuadros centrales al estilo de las ciudades renacentistas de la época y que hoy conforma el centro histórico, declarado en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En el siglo XVIII, Antequera—llamada así porque le recordaba a los colonos la Antequera andaluza— estaba rodeada por más de veinte pueblos de “indios” que la proveían de energía, alimentos, ganado, materias primas y tierras de labranza. Es una relación que pervive hasta nuestros días y que se hace evidente en los mercados, los barrios y la gente que transita por las calles y plazas.

La arquitectura de la ciudad es uno de sus atractivos principales. Los patios centrales son un sello distintivo y pueden apreciarse en casas coloniales como las que hoy albergan varios museos. Muchas de las ventanas, frisos, puertas, cornisas y la herrería se mandaban traer de Francia. A partir de los años treinta, muchas de las construcciones de adobe, piedra y cantera fueron reemplazadas por otras de concreto, pero afortunadamente toda la ciudad es armónicamente baja y permite apreciar el cielo y la silueta del valle.

Después de la Revolución aparecieron hermosos ejemplos del art déco, como el Hotel Casa Cue, que sigue en funcionamiento.

La impronta del artista juchiteco Francisco Toledo, las inversiones y el trabajo del estado y de instituciones como la Fudación Alfredo Harp Helú, no cesan de transformarse en museos, jardines, centros culturales, talleres de gráfica, ciclos de música, cine, etc.

El Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca se ha dado a la tarea no sólo de recuperar, restaurar y conservar los órganos de los siglos XVII y XVIII (decorados por artesanos indígenas con relieves, pinturas de ángeles, flores y santos) sino también de organizar conciertos y festivales.

Los Talleres Comunitarios de Zegache es un proyecto que inició el pintor Rodolfo Morales al involucrar a la comunidad en la restauración de la iglesia de la población de Santa Ana Zegache. Hoy funciona como taller de dorado, pintado y tallado no sólo de piezas religiosas, sino de espejos, cajas y otros objetos decorativos, muchos de ellos intervenidos por artistas y que pueden conseguirse en la galería que está a espaldas de Santo Domingo.

El Teatro Macedonio Alcalá, construido a inicios del siglo XX por el arquitecto Rodolfo Franco, lleva un siglo funcionando como teatro, casino y sede de peleas de box, cuando no organiza conciertos, festivales de música y ciclos de cine.

Es visita obligada el Convento de Santo Domingo de Guzmán, el segundo convento dominico de México, la construcción virreinal en pie más grande e importante del país. Su construcción comenzó muy temprano en la Colonia, en 1535 y tiene un reloj donado por el rey Fernando VII.

El Museo de las Culturas de Oaxaca alberga joyas de oro, jade, obsidiana, cristal de roca y hasta el cráneo cubierto de mosaicos de turquesa hallado en la Tumba 7 de Monte Albán. El descubrimiento de este tesoro en 1932 fue un hito en la arqueología mexicana.

Junto al Museo, el Jardín Etnobotánico de Oaxaca ocupa parte de lo que fueran los huertos de los dominicos. Se accede sólo con un guía, pero bien vale la pena conocer la historia que se enlaza al presente. Uno de los árboles que representan cabalmente la historia de Oaxaca es el pochote, cuyas ramas, que crecen de forma simétrica, simbolizaban para los pueblos de esta zona los niveles del cielo. Sus fibras se han usado desde hace siglos como relleno de almohadas y, actualmente, para la fabricación de papel artesanal.

Santo Domingo alberga además el Centro de Diseño de Oaxaca (que organiza festivales y proyectos como “Tejidos Emergentes” con el fin de promover el diseño textil) la Hemeroteca y la Biblioteca Francisco de Burgoa, que reúne los libros y documentos que se encontraron en los conventos de franciscanos, dominicos, agustinos, jesuitas y otras órdenes establecidas en Oaxaca.

Otra iglesia fantástica es la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad, patrona de Oaxaca, erigida en el siglo XVII en cantera verde, con una fachada barroca de cantera amarilla. En su explanada se organizan eventos culturales y religiosos, partidos de futbol y venta de nieves, de las cuales, la de leche quemada con tuna roja es la verdadera delicia patentada y local.