9 Pueblos Mágicos de México para visitar este 2019

Te invito a explorar los Pueblos Mágicos de México. He preparado una selección de algunas experiencias personales en estas comunidades reconocidas por proteger y preservar su identidad y riqueza cultural, esperando te animes a conocerlos o ¿porqué no? regresar.

1. Tepoztlán, Morelos

Me gusta ir a Tepoztlán en fin de semana para recorrer el tianguis, pues cada vez que voy, encuentro diferentes artesanías y delicias caseras. Hace poco encontré originales móviles hechos con ramas y piedras, y de semillas de jacaranda, así como unos singulares cuadros decorativos de pirograbado y deliciosos brownies veganos. Subir al Tepozteco me permite disfrutar de la naturaleza y de una meditación activa, al caminar escuchando como se agita mi corazón en esa escarpada vereda inclinada que lleva hasta la cima del cerro, donde hay una enigmática zona arqueológica y espectaculares panoramas. Al bajar, y ya con mucha hambre, suelo comer un itacate, que es una especie de gordita triangular, mientras escucho a los lugareños que cuentan historias de ovnis. Siempre hay espacio para el postre, ya que no puede faltar una deliciosa Tepoznieve de higo con mezcal.

Pueblos Mágicos de México para visitar este 2019

© Foto: @vanpa1984 en Instagram

2. Taxco, Guerrero

Para apreciar todo el encanto de este pueblo enclavado entre cerros y montañas, descubrí que hay recorrer cuesta arriba sus calles empedradas, observar los detalles recargados de la Iglesia de Santa Prisca y distinguir, entre delicadas piezas de la famosa plata de Taxco, auténticas obras de arte. La visita a la mina del hotel Posada de la Misión me permitió vislumbrar el origen minero de la comunidad y pensar en todos los tesoros que guarda la tierra. Y ya entrada la tarde, a bordo del teleférico, las vistas panorámicas de Taxco de Alarcón y el atardecer resultan fabulosas. Como era época de jumiles, me atreví a probar en el mercado estos pequeños insectos considerados un manjar prehispánico, los cuales caminan por la cubetas donde los llevan y te los sirven vivos. Me dejaron un ligero sabor a menta en la boca.

3. Bernal, Querétaro

El magnetismo de la Peña de Bernal envuelve con cierto misticismo este Pueblo Mágico. Subir al monolito es por supuesto una de las actividades principales del destino, pero me quedé con las ganas de practicar escalada en roca para alcanzar la cima. En el pueblo hay numerosas tienditas y lugares para comer. No pude ocultar mi fascinación por las piedras al encontrar ópalos de todos tipos y tamaños. Además, entre pan relleno de queso, esquites con diferentes sabores, natillas de nuez, así como una copa de vino de la región, dejé Bernal con la panza llena y el corazón contento.

4. Bacalar, Quintana Roo

Imagínate descansando en una hamaca a la orilla de una laguna que muestra una serie de tonalidades dependiendo de la hora del día. Así es como pasé horas en el Pueblo Mágico de Bacalar y su laguna de Siete Colores. Aquí el tiempo parece ir más lento y permite disfrutar del cuerpo de agua que puedes recorrer en kayak o explorar nadando. A la entrada del pueblo, rodeado de selva, descubrí el Cenote Azul donde disfruté tirarme clavados e inmersiones de buceo. Ya en el centro del pueblo, la visita al Fuerte de San Felipe y el Museo de la Piratería me resultó muy interesante y me hizo pensar en los constantes ataques y saqueos que sufrió la comunidad en el siglo XVII. Por supuesto no podía dejar de deleitarme con una comida de mariscos frente al espectacular paisaje verde azul de la laguna, y degustar un pescado a la tikin xic, una especialidad de la región.

5. Tulum, Quintana Roo

Si hay algo que me gusta de Tulum es que puedes subir a una bicicleta e ir desde el final del pueblo hasta la paradisiaca playa para pasar todo el día tendido en la arena blanca o haciendo deportes acuáticos como kitesurf. Incluso un día decidí ir más lejos y pedalear sobre la carretera que va a Cobá para visitar el Gran Cenote ¡Te aseguro que el esfuerzo valió la pena! Por supuesto también tenía que ir al sitio arqueológico de Tulum, asentado en un acantilado a la orilla del mar Caribe, para llenarme de energía. Este Pueblo Mágico goza de un ambiente hippie, muy relajado, y cuenta, tanto en la zona hotelera como en el pueblo, con una serie de lugarcitos donde se puede beber una copa de vino o comer una auténtica pizza italiana cocida en un horno de piedra ¡super rico!

6. Palenque, Chiapas

Al llegar a Palenque, entre sus numerosos hoteles, elegí pasar la noche en unas cabañas envueltas por la densa selva tropical, que están dentro del área del Parque Nacional, muy cerca de la entrada a la zona arqueológica, desde donde se escuchaban a coro los monos aulladores. Esta experiencia fue un impactante preámbulo para conocer las impresionantes ruinas de Palenque y entrar a las tumbas de uno de los vestigios más importantes del mundo maya. Durante mi estadía debía aprovechar para conocer la cascada de Misol há, nadar en sus aguas frescas y caminar por el pasaje que pasa por detrás de la cortina de agua.

7. Xilitla, San Luis Potosí

El escenario surrealista del Jardín Escultórico de Edward James es la principal razón para visitar Xilitla donde, entre espacios y caprichosas estructuras de ensueño envueltas por la selva, me encontré perdida en medio de un paradisiaco laberinto. Al recorrerlo me topé con una cascada para refrescarme, un rincón bañado de un delicioso aroma inexplicable, plantas que parecen cambiar de color y la Torre de la Esperanza, que invita a subir para disfrutar las vistas. También en Xilitla pude conocer la cascada Los Comales, cuyo caudal en tiempo de lluvias forma pozas para nadar, y probé el delicioso café orgánico de la región. Como era domingo me uní a la típica huapangueada del Jardín Miguel Hidalgo, cuyos ritmos contagian a todos para zapatear. ¡Muy divertido!

8. Real de Catorce, San Luis Potosí

Siempre he sentido cierta atracción por el desierto y Real de Catorce me parece que guarda sus secretos. Me recomendaron una excursión en un Willy, pero no me esperaba una aventura tan emocionante y educativa. Me fui sentada sobre el toldo, rebotando un poco por el camino hasta llegar a la Estación de 14, donde fui muy afortunada porque pude ver el tren que cruza el estado de San Luis Potosí. Seguimos el recorrido a bordo del vehículo todo terreno a través del desierto en busca del peyote sagrado y, aunque no lo encontramos, conocimos otras especies de flora endémica con poderes curativos. Durante mi visita disfruté una noche despejada con el cielo completamente estrellado. Además, compré de recuerdo una colorida pieza de artesanía elaborada con chaquiras por los huicholes, con un diseño psicodélico.

9. Creel, Chihuahua

Este año definitivamente tengo que viajar con estilo a la sierra tarahumara, abordando el famoso tren Chepe Regional en Chihuahua para bajar y quedarme unos días en Creel. La idea es ir en invierno para admirar el espléndido paisaje nevado de las montañas y el pueblo. Para el itinerario ya tengo incluido la Misión de San Ignacio y el Museo Casa de Artesanías para conocer un poco sobre la forma de vida de los rarámuris. Si deseo obtener excelentes fotografías, ya sé que debo subir a la colina donde está el monumento de Cristo Rey, de preferencia al atardecer, y visitar los valles de los Monjes, de los Hongos y de las Ranas. ¡Ya me anda por empezar a hacer las maletas!

Sin duda hay muchísimas cosas por vivir en cada uno de estos y otros pueblos de México ¿Qué esperas para descubrir la magia de nuestro país?