Más allá de las playas de los Cabos

Las playas de los Cabos son excelentes, es cierto, pero hay mucha vida tierra adentro que acompañan perfectamente los días de sol y arena.

Al final del territorio de la larga Península de Baja California se encuentra un paraíso construido entre el mar y el desierto, creado exclusivamente para huir de todo y dedicarse a vivir la naturaleza acompañado de la comodidad que regalan sus hoteles de lujo y el estruendo de la vida nocturna. Los Cabos, una esquina en el mundo llena de vida.

Dos ciudades conforman este lugar: San José del Cabo y Cabo San Lucas. El primero es la parte tranquila. Existen innumerables tiendas de artesanías, cafés, restaurantes, todo ello en una serena calle apta para aquellos que buscan lo mas cercano al silencio. En cambio, Cabo San Lucas es la hermana escandalosa. Aquí hay bares, centros nocturnos y discotecas que sólo saben hacer vibrar a aquellos que dejan el sueño en casa y se dedican a vivir hasta el extremo la noche. Aunque de día aparenta ser otra y se comporta con el mejor ambiente familiar que puede dar.

Pero entre ellas dos existe otro mundo que se da en el desierto que las une, donde se encuentran la mayoría de los mejores hoteles. Ellos tienen esas albercas que se pierden visualmente con el mar. Cuentan con esos Spas que todos soñamos para descansar y reencontrarnos con nuestro cuerpo. Ofrecen siete campos de Golf del mejor nivel mundial, con vistas al desierto y a ese mar donde se unen el Golfo de California y el Océano Pacífico. Además, obsequian interminables playas aptas para acompañarse de sol, arena y vistas de amaneceres imposibles.

Y como el desierto siempre es misterioso hay algo que obliga a visitarlo. Tierra adentro, entre paisajes infinitos de cactáceas, hay mucho que recorrer. Dos poblados con muchos años encima son el primer pretexto para realizar el recorrido: El Triunfo, un antiguo edén minero hoy convertido en un museo al aire libre que muestra lo que fueran sus años de gloria. El otro es Todos Santos, un poblado de mucha historia y leyendas, como la del Hotel California y su famosa canción. Las historias de aquí se tienen que escuchar con sus habitantes, con los que creen ciegamente en ella y con los que lo niegan todo.

Un poco mas al norte se llega a La Paz, la capital de Baja California Sur. Es un manjar de playas y la puerta para llegar a Isla Espíritu Santo, un verdadero resguardo de la naturaleza donde vale olvidarse que el mundo existe y sólo creer en lo que se ve: lobos marinos nadando alrededor de uno, un bellísimo contraste del desierto con el azul cristalino del mar del golfo y rodeado finalmente, de nada, solo de naturaleza.

Los Cabos es un territorio donde se mezcla todo. Dos ciudades tan diferentes como la mezcla del mar y el desierto. Una vida nocturna que contrasta en absoluto con el tiempo silencioso de los poblados mineros. La última arquitectura con el mar de siempre. Por eso aquí se vale reinventarse. Solo se trata de querer ser otro y vivir un viaje original.