Playas para luna de miel: en busca de La Paz

Las playas para luna de miel no tienen que ser las de siempre. También puedes optar por aquéllas que saben muy poco de ser las comunes. Eso sí, son especialistas en paisajes de primer nivel.

La Paz, una pequeña ciudad capital de Baja California Sur, es uno de esos sitios que los turistas aún no descubren, y por lo tanto, es una joya para organizar viajes lejos del mundo y de los turistas. Además, todo está hecho para organizar un viaje en pareja a solas, ya que a pocos kilómetros hacía el norte de la ciudad, existe una serie de playas ideales para extraviarse unos días de la Tierra.

Nunca es tarde para organizar un viaje en pareja distinto a lo que los folletos turísticos ofrecen. Así que se puede sacar esa tienda de campaña y esos cacharros de campamento que todos tenemos perdidos en casa y darles uso. Después, hay que tomar un avión a La Paz, o viajar por ferry cruzando el Mar de Cortes, y dirigirse a donde el mundo termina. Y lo mejor es que uno sabe cuando llega, ya que es fácilmente reconocible: no hay nadie.

Quizás, antes de dejar la civilización, sea bueno rentar un auto, empacarlo con todo lo necesario, y después dirigirse a las playas de Pichilingue, la Balandra, la Concha, El Caimancito, El Coyote, en fin… hay muchas playas solas y especiales para estar especialmente con quien se quiera estar. Sólo en algunas de ellas se puede acampar, pero en muchas se puede esnorquelar o nadar en bahías con aguas transparentes y extremadamente tranquilas. También es una buena idea caminar por playas rodeadas de mar y paisajes de desierto, igualmente llamativos si se ven desde el centro de una bahía o sobre un kayak. En algunas playas, existen pequeños restaurantes para acompañarse de vez en cuando de comida recién hecha y de algo del barullo de la vida del mundo.

También, desde algunas playas, se puede tomar una panga y viajar por el Mar de Cortés, hasta un refugio de más tranquilidad y naturaleza conocido como Isla Espíritu Santo. La isla es una zona natural protegida y sólo se puede acceder a ella con personas autorizadas, además de que uno mismo tiene que ser una persona que comprenda lo importante que es proteger a la naturaleza. En la isla es posible acampar, convivir con un desierto casi intacto y nadar junto con leones marinos, y si se viaja de diciembre a marzo, seguramente se encontrarán con ballenas grises.

Antes de regresar a casa conviene conocer de cerca la paz de La Paz. Así como sus playas, la ciudad está hecha para caminarla con toda tranquilidad en su malecón y después, perderse en las calles de su pequeño centro. Al final, uno sale de La Paz con mucha paz.

Información extra:

  1. No es nada elegante, pero un viaje de esta naturaleza tiene que ser completado con tacos de pescado. Los clásicos de la zona se encuentran en el centro de La Paz, en el carro conocido como el Bismarksito.
  2. En la calle de Álvaro Obregón, en la Paz, existen varias tiendas que venden artesanías originales.
  3. Si el viaje requiere un poco de aventura, lo mejor es viajar a La Ventana, rumbo al sur, un sitio excelente para hacer kite surfing.