Restaurantes de cocina de autor en la Ciudad de México

Algunos de los chefs más prestigiados del mundo han escogido la Ciudad de México para establecer restaurantes de cocina de autor y con ello la gastronomía capitalina, sin duda, se ha enriquecido.

La Cocina de Autor

El término cocina de autor, que en los últimos años ha ido creciendo en las capitales y destinos gastronómicos más renombrados del mundo, tiene que ver con las interpretaciones únicas que cada chef de alta escuela pone a sus platillos.

La sofisticación, plasticidad, descubrimiento, invención, exploración, fusión, combinación y presentación son sólo algunas de las características de este arte que tiene su base en la cocina tradicional, pero con un acento y una reinterpretación personal de cada profesional. Los platillos llevan el sello y la firma del chef.

Descubrir e inventar fusiones exóticas, explorar combinaciones de esencias y sabores, y diseñar presentaciones sofisticadas y de buen gusto, sólo se da con la sensibilidad extrema y el conocimiento profundo de las artes culinarias.

Afortunadamente, en la Ciudad de México contamos con algunos de los restaurantes de autor más renombrados y conocidos del mundo. Te dejamos algunas opciones que, por supuesto, son una garantía pero no las únicas. Te tocará a ti más adelante ir descubriendo este mundo sofisticado de la cocina de autor dirigido a los paladares más exigentes.

Restaurante Pujol

El restaurante Pujol, en la calle de Petrarca, Polanco, es una joya de “altos vuelos”. Su chef Enrique Olvera es egresado del Culinary Institut of America, en Nueva York, y ha fusionado el vasto universo de la gastronomía mexicana con elementos y técnicas de la cocina contemporánea y universal.

El resultado es simplemente soberbio. Para las comidas están su elote con mayonesa de hormiga Chicatana, café y chile costeño; el Cuitlacoche con molleja e hígado; la lengua con consomé; el tamal de papa con hoja santa y frijol criollo, y sus tacos de barbacoa con adobo de chile guajillo, hoja de aguacate y puré de aguacate. Se trata de platillos simplemente excepcionales.

Para la cena encontrarás la tostada de chía; el Bocol Huasteco; el Mole verde; el pulpo con tostada de tinta, mayonesa de habanero y orégano; la infladita de huevo con salsa de chapulín y frijol con hierba de conejo, y el mole madre. Son recetas también de refinados acentos.

Restaurante Biko

También en Polanco, en avenida Masaryk, en este restaurante de los chefs españoles Bruno de Oteiza, Gerard Bellver, y Mikel Alonso se apuesta por una sofisticada fusión vasco-mexicana.

Aquí la filosofía es la pasión y los sentidos para llegar a la sorpresa y, sobre todo, la libertad para crear. En su búsqueda constante de nuevos platillos que atrapen han ido creando un universo culinario vasto y exótico.

Para iniciar, el menú de degustación es delicado e innovador: el foie, anana y anis; el chipirón estrella; el pescado con rajas, calabacín y mejillón; la trufa, plátano y mole, y la sierra curada con aguacate y cítricos.

Ya el menú, digamos, en forma, ofrece delicias también exóticas: el cangrejo entre pieles; el pato, melón y jamón; la codorniz, café y aceituna; el callo amarillo limón; la costilla de la olla; el bacalao con tomate frito; el pescado en salsa verde; el chamorro carmesí, y el lechón son simplemente inolvidables.

Porque siempre hay espacio para el postre, encontrarás: leche frita, pay de limón, y mousse de brownie con esponja de coco. Te dejarán un dulce recuerdo en el paladar.

Restaurante Dulce Patria

De la chef mexicana Martha Ortiz Chapa, este maravilloso concepto de restaurante de autor ubicado en la calle de Anatole France, en Polanco, reúne un profundo amor por el país y su cultura pero con creación e imaginación.

Su carácter gastronómico es festivo y colorido, y sus acentos decorativos de colores mexicanos entrañan evocaciones de nuestra naturaleza. La oferta culinaria de Dulce Patria es elegante, creativa y de detalles estéticos exquisitos.

Algunos de sus exóticos platillos son la crema de jitomate con chile guajillo y encurtido de jícama; el guacamole nacionalista con requesón y granada; el ceviche vampiro con el esplendor del mango; los papalotes de maíz y atún con el espíritu de habanero; las quesadillas oscuras de cuitlacoche con queso de cabra, piñones tostados y salsa de habanero negro; el pato al mole negro con penacho de plátano, arroz y maíz; el alegre pescado zarandeado, y la ensalada florida.

De postre, son imperdibles los platillos María va a la florería, y la crema de mamey estofada a la hoja de oro con jalea de pétalos de clavel.

En fin, la portentosa oferta gastronómica de la Ciudad de México queda sin duda enaltecida con la exquisita y sofisticada aportación de estos autores. Ojalá tengas la oportunidad de regalarte algunas comidas en estas joyas culinarias de la oferta de restaurantes y bares. Puedes tener la seguridad de que quedarás atrapado en los mejores aromas y sabores de la alta cocina mexicana. Muy buen provecho.