Zonas arqueológicas en Michoacán y tesoros coloniales

Las zonas arqueológicas en Michoacán guardan tesoros prehispánicos y otros coloniales. Fue cuna de la antigua civilización purépecha, el único pueblo prehispánico que no pudo ser sometido por el Imperio azteca. Sus cinco sitios declarados Patrimonio de la Humanidad, entre ellas el Centro Histórico colonial de Morelia, la capital del estado, sus ocho Pueblos Mágicos, entre los que están Pátzcuaro, Cuitzeo y Tlalpujahua, son razones para viajar a Michoacán y sumergirse en la historia del México prehispánico y colonial.

El legado prehispánico es uno de los tesoros más preciados de México y Michoacán es un estado privilegiado en esta materia. En contrapunto, Morelia cuenta con un Centro Histórico colonial que comprende 219 manzanas, 15 plazas y 1113 monumentos históricos civiles y religiosos entre los que hay varios edificios de los siglos XV, XVI y XVII como palacetes, conventos e iglesias. Se destacan la Catedral de Morelia, de 1660, la cuarta más alta de todo México, y el Palacio de Michoacán, de 1760.

A 50 kilómetros del Centro histórico está Tzintzuntzan, la zona arqueológica más importante del Estado instalado frente al lago de Pátzcuaro. Aquí se estableció la capital del antiguo imperio purépecha. La zona está conformada por cinco pirámides denominadas yácatas, que presentan forma rectangular y semicírcular desde su base escalonada. El asentamiento se ubica en la ladera del cerro Yahuarato, que les permitía tener dominio visual del Lago de Pátzcuaro, además de brindar protección. Las yácatas fueron el principal centro ceremonial. El sitio fue la última capital del imperio purépecha. Cuenta con un pequeño museo arqueológico que puede visitarse.

Muy cerca se llega a Ihuatzio, otra de las capitales purépechas en el momento de su auge imperialista. Se puede recorrer la plaza donde hay dos pirámides de forma rectangular mientras que las otras tres pequeñas pirámides tipo yácatas ubicadas en otra plaza, no están abiertas al público. El hallazgo de un Chac Mool evidencia el vínculo que tuvo con la cultura tolteca.

San Felipe de los Alzati también fue un asentamiento estratégico de defensa territorial contra los mexicas. Desde este punto resultaba fácil controlar los diferentes accesos y avistar el valle de Zitácuaro. El asentamiento se ubica en la ladera del cerro Zirahuato, también llamado Coatepec. El sitio fue habitado por la cultura matlatzinca a quienes los purépechas permitieron asentarse a cambio de ayudarlos a protegerse de los mexicas. La zona está conformada por cinco grupos de estructuras, donde actualmente solo está explorado un grupo donde se encuentran dos pirámides y una plaza. Actualmente en la zona habitan comunidades de la cultura otomí

El pueblo purépecha que aún se encuentra presente en estas tierras, guarda celosamente sus tradiciones ancestrales como lo son sus danzas regionales, sus artesanías y su gastronomía