Encuentra vuelos baratos a Guadalajara y viaja al sabor de México

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Trabajo con el agave. Fotografía de Carlos Sánchez Pereyra

 Conforme te alejes de la enorme ciudad de Guadalajara, capital del estado de Jalisco y de la torta ahogada, con rumbo al norte, el paisaje irá dejando atrás calles, edificios e industrias y tomará paulatinamente un color azuloso, con pequeños valles y cientos de hectáreas sembradas con la planta del agave, de la cuál, después de ciertos procesos que el tiempo ha ido afinando, se obtiene la bebida que todo mexicano debe conocer, el tequila.

El primer pueblo que atravesaras será Amatitlán, un breve poblado que quizás debe su existencia a una antigua hacienda que ha dedicado su vida a la producción de la bebida y actualmente, además de su rica producción, se encarga de mostrar a todos los visitantes la manera en que se produce el tequila. La Hacienda de San José del Refugio cuenta con dos secciones, o más bien, dos tiempos. Uno, el de hace más de cien años, con las antiguas máquinas y los viejos procesos y el restante, el actual, con procesos industrializados muy sofisticados que sin embargo nunca han dejando de lado la esencia de la bebida, el agave.

Curiosamente algo que tampoco se ha podido sustituir con tantas máquinas altamente efectivas es el jimador, la persona encargada de trabajar bajo el duro sol de Jalisco la planta del agave. Él es el encargado de seleccionar la planta y prepararla para llevarla después al proceso siguiente. El agave tiene que crecer aproximadamente entre ocho y diez años, hasta que tome su tamaño ideal y la maduración necesaria. Después de ese tiempo se jima, trabajo a cargo de familias que han acompañado este proceso durante ciento cincuenta años, fácilmente.

La Hacienda de San José del Refugio es en sí es otro motivo para visitar el sitio. Podrás conocer, aunque sea por fuera, la casa de los dueños, y también la de algunos trabajadores localizadas en el acceso a la hacienda, en una serie de pequeñas casas, donde en una de ellas específicamente, se puede comprar tequila recién horneado. El tiempo durante todo el tour inevitablemente traslada a todo mundo a tiempos lejanos, y el cateo del tequila que el tour incluye, hace que el tiempo viaje más despacio.

Al salir de la Hacienda te encontrarás con las vías de un tren, en el cuál corre el Tequila Express, dedicado a viajar por el mundo del tequila y a mostrar a los pasajeros diferentes marcas de la bebida, así como diferentes platillos típicos de Jalisco. Cada sábado se realiza este viaje por el tiempo y por la tierra del agave.

El segundo día podrás dedicarlo a conocer el poblado de Tequila. El azul del paisaje se vuelve más intenso y durante el camino en la carretera constantemente te encontrarás con camiones abarrotados de agaves, listos para ser llevados al proceso final. Desde Guadalajara el camino no te llevará más de una hora, pero además nunca se piensa aquí en tiempos tan cortos, más bien la mente viaja por el México de varios siglos atrás, aquellas tierras en que los habitantes previos a la conquista trabajaban aquí para hacer el pulque, y más tarde, durante la época de la colonia, el mezcal, y aún mas adelante en el tiempo, el tequila.

Al final del trayecto te recibirá un poblado dedicado casi exclusivamente al mundo agavero. Las tiendas al parecer solo ofrecen la bebida, y de repente algunas venden algo de víveres. Cerca del centro se encuentra el atractivo principal: la Hacienda La Rojeña, sitio donde se produce el tequila José Cuervo. Aquí la situación es semejante a la hacienda anterior. Nuevamente se realiza un viaje por las secciones antiguas y modernas, y nuevamente se prueba el producto final, así que si no se tiene un estómago fuerte no haga caso siempre de su guía.

El viaje concluye cuando comienza el regreso a Guadalajara, dejando atrás las tierras azules y retomando la vida moderna, agitada, de calles y tráfico. Pero en la mente te llevarás seguramente ese tiempo antiguo que aún persiste en esta región del país, y porque no decirlo, es muy probable que también te lleves algunas botellas en la cajuela.

Se dice que todo el país es nuestra nación, pero sólo existe una tierra con el verdadero sabor a México: Tequila.