Un fin de semana en Valladolid , Pueblo Mágico de Yucatán

 

Quise conocer una de las ciudades más coloniales de Yucatán y disfrutar de un fin de semana en Valladolid. Esta hermosa ciudad, la más antigua del estado, está considerada como Pueblo Mágico gracias al encanto de sus increíbles cenotes y a la belleza arquitectónica de sus construcciones.  A Valladolid también se le conoce como La Capital del Oriente Maya debido a su ubicación en la región oriente de Yucatán. Visitar la segunda ciudad más importante del estado significó recorrer su Plaza Principal, admirar su majestuosa iglesia y por supuesto, probar lo mejor de la gastronomía yucateca.

La ciudad está dividida en seis barrios además  del Centro Histórico. Las calles de cada uno de ellos se distinguen por sus casas y edificios que conservan su glorioso pasado. Por otra parte, el centro se embellece con sus principales edificios y hoteles.

Conociendo la ciudad…

El primer día conocí uno de los íconos de Valladolid, y el más visitado por sus habitantes y los turistas, el Parque Francisco Cantón Rosado en cuyo centro se encuentra la fuente de La Mestiza como un homenaje a la mujer yucateca producto de la fusión de la cultura maya y la española. La escultura viste el máximo atuendo regional, el terno.

Cruzando la calle está la famosa Iglesia de San Gervasio. Se empezó a construir el 28 de mayo de 1543, fecha en la que fue fundada la ciudad. En la fachada principal se puede apreciar un escudo labrado en piedra con una corona real y arabescos, y al centro un gavilán blanco.

En los alrededores del parque hay diferentes tiendas de artesanías en donde pude comprar blusas bordadas a mano y joyería; también encontré huipiles, guayaberas y hamacas. Asimismo, visité el Mercado de Artesanías, el Centro Artesanal Zací y el Palacio Municipal.

El segundo día fui a dos impresionantes cenotes, Dzitnup y Samulá, ubicados a 2 kilómetros de Valladolid.

Dzitnup, anteriormente conocido como Xkekén (cerdo en maya), fue descubierto por un campesino que buscaba a su pequeño cerdo extraviado. Poco después, se dio cuenta de que había caído en un cenote. El acceso al mismo es por un espacio estrecho con escaleras.

El paisaje es espectacular ya que se pueden admirar las aguas cristalinas iluminadas por la luz que entra por un agujero en la parte superior de la caverna subterránea.

Samulá es otro de los cenotes que ofrecen una vista inigualable; el color de sus aguas azul turquesa y el resplandor de la luz entrando por la parte superior te cautivarán. De ese agujero cuelgan las raíces de un árbol que ha sido cortado en la superficie pero que se mantiene vivo gracias a que éstas llegan hasta el agua.

A deleitar el paladar…

En esta visita no podía faltar probar los platillos típicos de la región que  son una gloria. En el centro de Valladolid fui al restaurante El Campanario en donde además de comida regional, ofrecen especialidades internacionales.  Probé los deliciosos papadzules cuyo nombre significa “alimento del señor” que consiste en tortillas de maíz remojadas en una salsa de pepitas de calabaza y rellenas de huevo cocido, como si fueran unos tacos. Después, se bañan en una salsa de tomate con chile habanero y cebolla.

En este fin de semana también quise  algo más económico, por lo tanto comí en el Mercado Principal en donde hay muchas opciones que van desde un sándwich, una torta y tacos de cochinita hasta unos salbutes. En realidad, no importaba cual fuera mi elección, sabía que mi comida sería más que deliciosa y un deleite para mi paladar.

También fui a un pequeño pueblo ubicado a 13 kilómetros de Valladolid en dirección a Chichén Itzá, Cuncunul. Me recomendaron que fuera directamente al restaurante La Tía y así fue. La especialidad de este lugar son los huevos encamizados que consisten en una tortilla de maíz hecha a mano con un huevo frito adentro, los debes acompañar con una rica salsa de molcajete. ¡Definitivamente son una delicia!

 

Y tú, ¿conoces Valladolid o algún otro Pueblo Mágico de Yucatán?

Fotos: Brenda Domínguez, Razi Marysol